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La muerte de un adolescente de 16 años en la Amazonía peruana encendió nuevamente las alarmas por el avance del sarampión en el país. El joven, que no estaba vacunado, falleció después de sufrir complicaciones respiratorias que derivaron en una neumonía. Es el primer fallecimiento por esta enfermedad reportado en décadas, en un momento en que Perú acumula 2.357 casos confirmados y más de 6.000 sospechosos.
El caso ocurrió en Alto Monte, una comunidad de la provincia de Mariscal Ramón Castilla, en la región de Loreto, donde las autoridades enfrentan además dificultades para acceder a algunas poblaciones. Según explicó el jefe de la Dirección Regional de Salud de Loreto, Percy Vargas, el adolescente no había recibido ninguna dosis de la vacuna contra el sarampión y su estado se agravó antes de poder ser trasladado a un establecimiento con mayor capacidad de atención.
El Ministerio de Salud (Minsa) volvió a pedir a las familias que revisen los esquemas de vacunación de sus hijos y recordó que la inmunización es la principal herramienta para evitar complicaciones graves de una enfermedad altamente contagiosa.
El fallecimiento en Loreto no aparece aislado. Perú atraviesa un brote que se extiende por distintas regiones y que llevó a las autoridades a reforzar las campañas de inmunización. Los 2.357 casos confirmados forman parte de un universo de 6.114 notificaciones sospechosas, con presencia de la enfermedad en Puno, Arequipa, Madre de Dios, Cusco, Loreto, Ucayali, Lima, Callao y Piura.
El problema, sin embargo, no comenzó con este brote.
Un análisis publicado por La República señala que las brechas de vacunación vienen acumulándose desde hace años. Al 16 de septiembre, solo el 46,7% de la población objetivo había recibido la segunda dosis de la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola (SPR), mientras que la primera alcanzaba al 56,1%. En regiones amazónicas como Loreto, Ucayali y Madre de Dios, la cobertura de la segunda dosis era todavía menor.
Viales de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) se exhiben en Lubbock, Texas, el martes 25 de febrero de 2025.
Para las autoridades sanitarias, alcanzar una cobertura cercana al 95% resulta clave para garantizar una protección epidemiológica suficiente. La distancia entre ese objetivo y las cifras actuales explica parte de la preocupación ante la circulación del virus.
El jefe del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC-Minsa), César Munayco, situó el origen de las brechas mucho antes de la actual epidemia. Según explicó a La República, el deterioro comenzó durante el proceso de descentralización de los servicios sanitarios y se profundizó después de la pandemia de covid-19.
En Alto Monte, el desafío no es solamente conseguir que las personas completen sus vacunas. También es llegar hasta ellas.
La comunidad se encuentra en una zona amazónica donde el acceso sanitario es complejo y donde el desplazamiento entre localidades se realiza en buena medida a través de los ríos. Las autoridades regionales advirtieron además sobre la circulación del virus entre comunidades con una alta movilidad de personas.
El caso del adolescente mostró esa dificultad de manera concreta. De acuerdo con las autoridades regionales citadas por EFE, el joven no contaba con ninguna dosis y su atención se produjo cuando el cuadro respiratorio ya se había complicado. En la zona también se detectaron decenas de casos, en un escenario que las autoridades describen como de transmisión comunitaria.
La cercanía con Brasil añade otro elemento de preocupación. La República informó que tres casos fueron detectados en Tabatinga, del lado brasileño de la frontera, mientras las autoridades peruanas intentan contener la circulación del virus en las comunidades amazónicas.
La respuesta sanitaria se intensificó en los últimos días. El Minsa desplegó 19 brigadas de vacunación y otras cuatro destinadas a la atención integral en Alto Monte. La intervención permitió inmunizar a cerca de 23.000 personas en la zona, según los datos difundidos por las autoridades.
La estrategia peruana no se limita a los niños que están dentro del calendario habitual. Ante el brote, las autoridades ampliaron la vacunación a personas desde los seis meses hasta los 29 años en las zonas donde existe transmisión activa.
También se realizan intervenciones de bloqueo cuando aparece un caso confirmado. En esas situaciones, las brigadas pueden vacunar a personas de hasta 59 años que viven dentro de las 12 manzanas alrededor del lugar donde se detectó el contagio.
El esquema regular contempla dos dosis de la vacuna SPR, administradas a los 12 y 18 meses. El Minsa insiste en completar ambas para alcanzar una protección superior al 99%, mientras busca cerrar las brechas acumuladas en otros grupos de edad.
La campaña nacional comenzó en abril y ya supera los 1,2 millones de dosis aplicadas. El país cuenta además con más de dos millones de dosis disponibles, según información difundida por el Minsa.
El regreso de una enfermedad que durante décadas permaneció bajo control obliga a mirar más allá de las cifras del brote. La muerte del adolescente de Loreto puso rostro a un problema que los porcentajes de cobertura ya venían mostrando.
La República recogió las advertencias de especialistas y organizaciones que señalaban desde meses atrás el riesgo derivado de las bajas tasas de vacunación. La Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza había alertado en abril sobre la posibilidad de transmisión del virus y volvió a advertir en septiembre sobre dificultades vinculadas con la gestión, el avance de las inmunizaciones y la comunicación con las comunidades.
Ahora el sistema sanitario intenta recuperar terreno mientras enfrenta otros riesgos. Las autoridades también preparan su respuesta ante el posible impacto del Fenómeno El Niño 2026-2027, que podría aumentar la presión sobre unos servicios de salud que ya deben atender simultáneamente distintos frentes epidemiológicos.
Por eso el llamado del Minsa no apunta solamente a responder al brote actual. La prioridad es recuperar las dosis que faltan antes de que el virus encuentre nuevos grupos susceptibles.
El sarampión es una enfermedad para la que existe una vacuna disponible y gratuita en Perú. Pero el caso de Alto Monte muestra que disponer de las dosis no siempre alcanza: también hace falta llegar a las comunidades, superar las barreras geográficas y conseguir que la población pueda completar su esquema de protección.
Con información de EFE y medios locales.